Blog del Narco

Melissa Plancarte construyó hotel y restaurante en Apatzingán, para lavar el dinero que le dejó su padre Kike Plancarte, líder templario abatido

En pleno corazón de Apatzingán, Michoacán —una zona asolada por la violencia, el desplazamiento forzado y el control de la delincuencia organizada—, la "cantante" Melissa Plancarte, conocida como la “Barby Grupera”, y su esposo, el también intérprete Pancho Uresti, inauguraron el "Hotel Boutique Menjaz" y el "Restaurante Pancho". 

Su espos es otro de los cantantes lavadores del narco

Lejos de constituir un proyecto familiar legítimo, este complejo de lujo y exclusividad —que presume siete habitaciones, terraza, bar y servicios promocionales en plataformas digitales— se erige sobre los cimientos económicos del terror: fue edificado y financiado directamente con el dinero producto de los despojos, extorsiones, cobros de piso, secuestros y robos masivos perpetrados contra los habitantes de Apatzingán y Nueva Italia por Enrique "Kike" Plancarte Solís, padre de la artista, quien fue uno de los máximos líderes del cártel de Los Caballeros Templarios. que fue abatido en Colón, Querétaro, el 31 de marzo de 2014 cuando huyo para esconderse por que tenia miedo de que las autodefensas lo asesinaran.

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Cabe destacar que Melissa tambien huyo y se escondió en un fraccionamiento de Querétaro capital, pero heredó una cuantiosa cantidad millonaria que su padre dejó, esperó durante años para poder utilizar la totalidad de ese dinero para poder lavarlo y gozar de el.

Mientras la pareja promueve el descanso y la comodidad turística en un municipio que contabiliza 92 carpetas de investigación por homicidio doloso al corte de septiembre de 2026, la realidad financiera y operativa de este establecimiento expone un mecanismo flagrante de lavado de dinero, el municipio no ofrece una oferta turística como tal para realizar una inversión de esa magnitud. 

Siempre ha sido una cantante más del montón, su carrera financiada por el mismo dinero manchado de sangre, nunca despego

Los recursos utilizados para levantar el complejo hotelero provienen de las arcas criminales que Kike Plancarte amasó sometiendo violentamente a la población de la Tierra Caliente, donde comerciantes, productores de limón y ciudadanos comunes fueron sistemáticamente exprimidos a través de la extorsión y el despojo de sus bienes.

El rastro de la riqueza ilícita de los Plancarte no es nuevo. En octubre de 2012, el Ejército Mexicano aseguró el rancho "Los Caballos", propiedad del capo, donde confiscó un arsenal, droga, más de 1.15 millones de pesos y 312,310 dólares en efectivo. 

Posteriormente, en enero de 2014, grupos de autodefensas y agencias internacionales documentaron la magnitud de las mansiones del dirigente templario en Nueva Italia y Apatzingán, caracterizadas por lujos excéntricos, jacuzzis y obras de arte adquiridas con el botín de la extorsión a los pobladores. 

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Meses más tarde, dichos interiores fueron utilizados por la propia Melissa Plancarte para la filmación de sus videoclips musicales, evidenciando la convivencia familiar con los capitales manchados de sangre.

A pesar de las declaraciones públicas emitidas por la cantante en el pasado, donde intentó deslindarse de las actividades de su padre argumentando distanciamiento, la conexión pública y reivindicativa con el narcotraficante se mantiene intacta. 

En la misma página oficial de Facebook donde hoy se anuncia el Hotel Menjaz, persiste un homenaje explícito publicado el 31 de marzo de 2016 —en el segundo aniversario de la muerte de Kike Plancarte, abatido por fuerzas federales en 2014—, en el cual se le enaltece como “el jefe templario” citando un narcocorrido. A este respaldo se suma la producción artística de Pancho Uresti, quien interpreta temas como “Kike el Amo de los Caballos”, validando y glorificando en su discografía la figura del cabecilla criminal.

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La apertura de este negocio de hospitalidad contrasta drásticamente con la tragedia diaria que vive Apatzingán. A más de una década de la caída de Kike Plancarte, Los Caballeros Templarios continúan operando, robando, secuestrando y extorsionando, como lo demuestran las recientes detenciones de comandos armados por parte de la Secretaría de Seguridad Pública estatal y los constantes bloqueos carreteros documentados en la región.

Mientras Melissa Plancarte y Pancho Uresti transitan libremente entre Estados Unidos y México usufructuando un patrimonio financiero edificado con el dinero robado a los habitantes de Michoacán, el Hotel Menjaz opera como un monumento corporativo a la impunidad y al lavado de activos del narcotráfico, consolidando un emporio comercial edificado sobre el sufrimiento, la extorsión y las lágrimas de la sociedad apatzinganese.

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