Un Learjet 60 se estrelló la tarde de este domingo 1 de noviembre de 2026 en las inmediaciones de un parque de casas rodantes en la comunidad de Greenacres, en el condado de Palm Beach, Florida, dejando un saldo de nueve personas muertas.
La aeronave, valuada en aproximadamente dos millones de dólares y registrada bajo la matrícula N722BD a nombre de la empresa delawareña LR60271 LLC, había despegado del Aeropuerto Internacional de Austin-Bergstrom, en Texas, con destino al Aeropuerto de North Eleuthera, en Bahamas.
De acuerdo con registros de control de tráfico aéreo y radares meteorológicos, la tripulación reportó condiciones severas de turbulencia, precipitación e engelamiento a 35,000 pies de altura, solicitando ascender a 37,000 pies antes de emitir una llamada de auxilio (mayday).
Segundos después, la aeronave entró en una picada pronunciada perdiendo más de 26,000 pies en menos de un minuto.
A las 12:50 horas (tiempo local), el jet colisionó a alta velocidad cerca de la intersección de Military Trail y 10th Avenue North.
Camaras de seguridad y de vehículos captaron el momento en que la nave impactó contra el terreno en un ángulo casi vertical, provocando una explosión que destruyó una vivienda móvil y abrió un cráter en la cinta asfáltica.
El secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, confirmó que las nueve personas que viajaban a bordo —incluyendo a los miembros de la tripulación y pasajeros— perdieron la vida de forma instantánea.
Por su parte, el gobernador de Florida, Ron DeSantis, calificó el accidente como "cataclísmico" e informó que, de manera preliminar, no se reportan víctimas mortales o heridos en tierra, aunque las autoridades evacuaron preventivamente a cerca de 600 residentes de la zona afectada.
Peritos de la Administración Federal de Aviación (FAA) y un equipo especializado de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) asumieron las investigaciones en el sitio para determinar los factores técnicos y climatológicos que provocaron el desplome.
