El juez federal Brian Cogan dictó sentencia de cadena perpetua y una multa de 15 mil millones de dólares contra Ismael "El Mayo" Zambada, histórico líder del Cártel de Sinaloa. Previo a escuchar la resolución, el capo leyó una carta en la que pidió perdón a las víctimas y sus familias, solicitó el cese de la violencia en México y exhortó a la juventud a no cometer los mismos errores que él cometió a lo largo de más de cinco décadas de carrera delictiva.
La condena marca el cierre de una era para Zambada García en las calles, pero abre un escenario de incertidumbre e impacto para el sistema político e institucional de México.
Con su traslado a una prisión de máxima seguridad dotada del servicio médico necesario para atender sus padecimientos de salud, "El Mayo" pasará a una etapa de aislamiento público donde sostendrá reuniones constantes con agentes federales y fiscales estadounidenses.
En el marco de la postura adoptada por la administración de Donald Trump —la cual ha volcado su prioridad hacia el combate de la narcocorrupción por encima del flujo de narcóticos—, la información en manos del cofundador del Cártel de Sinaloa se perfila como un insumo estratégico.
En la carta de recomendación enviada al juez Cogan, el fiscal federal Joseph Nocella enfatizó que la organización criminal erigió su imperio gracias a un sistemático esquema de sobornos a funcionarios municipales, estatales y federales, así como a mandos policiales, militares y políticos. Como antecedente, la fiscalía estadounidense recordó el caso de Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública en el sexenio de Felipe Calderón, sentenciado en Estados Unidos por sus vínculos con el narcotráfico.
Dado que los delitos asociados a la narcocorrupción no prescriben en la jurisdicción estadounidense —tal como ocurre con los cargos vigentes por el homicidio del agente de la DEA Enrique "Kiki" Camarena en 1985—, los testimonios que pueda aportar Zambada García representan una amenaza legal latente para exfuncionarios y actores políticos en funciones cuyo historial abarque desde la década de los noventa hasta la administración actual de Claudia Sheinbaum.
Las declaraciones que el capo rinda a las autoridades norteamericanas bajo su actual estatus judicial se mantendrán bajo reserva, por lo que el alcance exacto de sus delaciones y la identidad de los involucrados en su red de protección institucional únicamente se irán conociendo a medida que el Departamento de Justicia articule nuevas acusaciones internacionales.
