Tapalpa, Jalisco. Rubén Oseguera Cervantes, “El Mencho” y/o “El Señor de los Gallos”, el hombre que construyó un imperio delictivo con presencia en 40 países y que operó como un "fantasma" tecnológico durante décadas, encontró su final no por un error táctico en sus campamentos serranos, sino por una debilidad personal: el deseo de cercanía con sus mujeres, hijas, amantes, esposa.
Tras evadir a la justicia por más de 20 años sin utilizar teléfonos celulares y rodeado de un ejército privado, el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) fue abatido tras un operativo de inteligencia que explotó el rastro dejado por las mujeres de su vida.
La inteligencia mexicana y estadounidense centraron su atención en los movimientos de las personas cercanas al capo. El quiebre ocurrió cuando Oseguera, de 59 años, se trasladó a una exclusiva comunidad cerrada en las afueras de Tapalpa, buscando un entorno más cómodo para ver a sus hijas adultas y recibir a una de sus amantes.
El jueves 20 de febrero, agentes de inteligencia mexicanos y estadounidenses se dieron cuenta que una mujer con dos niños pequeños se dirigía a una casa en esa comunidad. Al día siguiente, un dron estadounidense captó a la mujer y los niños saliendo de la casa, seguido por otra figura que los abrazó.
Al darse cuenta de que la única persona que podría abrazar a la amante del jefe del cartel era el propio jefe del cártel las autoridades mexicanas comenzaron a planear una operación.
Al día siguiente, un dron de alta tecnología captó a la mujer saliendo de la vivienda, seguida por un hombre que los despidió con un abrazo. Para los analistas, la familiaridad del gesto fue la prueba definitiva: la figura en pantalla solo podía ser el líder del cártel.
La madrugada del domingo 22 de febrero, fuerzas especiales apoyadas por seis helicópteros irrumpieron en el refugio. En un intento desesperado por escapar por la puerta trasera, Oseguera y sus escoltas fueron interceptados. "El Mencho" recibió múltiples disparos y, según informes oficiales, falleció junto a dos guardaespaldas mientras eran trasladados a un hospital.
El examen forense del cadáver reveló a un hombre que intentaba ocultar el paso del tiempo: presentaba el cabello y el bigote teñidos, además de carillas dentales estéticas.
Aunque el operativo inicial dejó 13 muertos en el sitio, la respuesta del cártel superó las peores previsiones de seguridad:
- Narcobloqueos: Más de 250 cierres de carreteras y 500 vehículos incendiados en varios estados.
- Bajas: Al menos 70 muertos, entre ellos 25 soldados, 47 sicarios y una civil embarazada.
Actualmente, un documento interno de seguridad identifica a siete hombres en una pugna violenta por el liderato del grupo. Entre ellos destaca Juan Carlos González “El 03”, quien es hijastro del fallecido capo y considerado por muchos como el sucesor natural debido a su jerarquía dentro de la estructura.
La historia de Oseguera es la de un ascenso meteórico desde la precariedad en Michoacán. Hijo de agricultores, abandonó la escuela para vigilar plantíos de marihuana antes de emigrar ilegalmente a California. Tras ser deportado y tener un breve paso por la policía de Jalisco, su ascenso se consolidó mediante su matrimonio con Rosalinda González Valencia, perteneciente a la familia de "Los Cuinis", los operadores financieros del Cártel del Milenio.
Esta alianza le permitió acceder a sofisticadas redes de lavado de dinero y transformar a un grupo regional en una organización transnacional con armamento de guerra —incluyendo minas, drones explosivos y camiones blindados—, desafiando frontalmente al Estado mexicano hasta el día de su muerte.
