Guadalajara, Jalisco. Una mañana de domingo marcada por la violencia vivieron automovilistas y usuarios del transporte público en una de las arterias más importantes de la capital jalisciense. Sicarios arrojaron ponchallantas en dos puntos estratégicos de la Avenida Adolfo López Mateos, dejando vehículos dañados y uno baleado tras una agresión directa.
El despliegue de inseguridad comenzó a la salida del túnel vehicular, en el cruce con la calle José María Vigil. En este punto, los sujetos arrojaron deliberadamente los objetos metálicos con el objetivo de inmovilizar un automóvil compacto Kia Rio, color blanco.
De acuerdo con testimonios recabados en la escena, la maniobra fue parte de una emboscada planificada. Una vez que el vehículo Kia quedó varado por la ponchadura de sus neumáticos, los delincuentes —quienes se desplazaban en un automóvil y dos motocicletas— interceptaron a las víctimas, obligando a los dos tripulantes a bajar de la unidad.
Tras levantar a los civiles, los agresores dispararon contra el vehículo vacío. La unidad presentó dos impactos de bala en el cristal del conductor.
Elementos de seguridad localizaron al menos 11 casquillos percutidos en el pavimento, además de artefactos metálicos abandonados en el camellón central.
Minutos más tarde y kilómetros adelante, en el cruce con la Avenida Américas, la táctica criminal cobró más víctimas de forma colateral. Un autobús de pasajeros y un automóvil particular sufrieron daños severos en varios neumáticos tras pasar por encima de los mismos objetos esparcidos en el asfalto.
Esta cadena de incidentes violentos generó graves repercusiones en la zona, la inhabilitación de los carriles centrales y laterales provocó un congestionamiento vehicular severo que se prolongó durante gran parte de la mañana.
Al primer sitio de la agresión arribaron policías municipales de Guadalajara, mientras que efectivos estatales se hicieron cargo del segundo punto de conflicto cerca de la zona financiera.
Las autoridades ya analizan las grabaciones de las cámaras del C5 para trazar la ruta de escape de los motociclistas y el vehículo involucrado en estos hechos. Este incidente ocurre en un clima de alta tensión en la metrópoli, donde el uso de estos artefactos se ha vuelto una herramienta recurrente de la delincuencia para bloquear rutas y sembrar el pánico entre la ciudadanía.
