En un giro drástico que ha sacudido los cimientos políticos de Michoacán, Fuerzas Federales detuvieron a Yesenia Méndez Rodríguez, quien se desempeñaba como secretaria particular en el Ayuntamiento de Uruapan. Su detención no es un hecho administrativo menor, sino una pieza clave en el expediente sobre el asesinato del exalcalde Carlos Manzo, ocurrido el 1 de noviembre de 2025.
La aprehensión fue llevada a cabo por agentes de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) la tarde de este jueves, precisamente en el corazón del poder municipal: el despacho de la presidencia, ubicado en la calle García Ortiz de la colonia Centro, a unos pasos de la Casa de Cultura.
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Yesenia Méndez Rodríguez no era una figura periférica en el gobierno local. Su rol era estratégico y de absoluta confianza, habiendo servido como secretaria particular de dos figuras centrales: primero del propio Carlos Manzo y, tras el magnicidio, de Grecia Quiroz, actual alcaldesa y viuda del edil asesinado.
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Desde su escritorio, Méndez Rodríguez gestionaba lo más sensible de la administración:
- Agendas privadas y movimientos estratégicos.
- Llamadas, citas y reuniones confidenciales.
- Contactos clave y acuerdos políticos.
La línea de investigación que sigue la Fiscalía sugiere una presunta participación indirecta de la exsecretaria en el ataque armado que le quitó la vida a Manzo durante un evento público. De acuerdo con fuentes cercanas al caso, se indaga si Yesenia “N” habría funcionado como una fuente de inteligencia interna, filtrando horarios y rutas que facilitaron la ejecución del atentado por parte del grupo armado.
El hecho de que Méndez Rodríguez permaneciera en su cargo tras la muerte de Manzo, ahora bajo las órdenes de su viuda, genera interrogantes profundas sobre la seguridad interna del Ayuntamiento. Dentro de la presidencia, era descrita como una figura discreta bajo cuya supervisión "todo pasaba", lo que le otorgaba un conocimiento total de las vulnerabilidades del alcalde.
La captura de Yesenia “N” ha impuesto un manto de silencio absoluto en el Palacio Municipal de Uruapan. La noticia de que la presunta filtradora operaba desde la oficina contigua a la de la actual alcaldesa ha provocado un estado de nerviosismo generalizado entre los funcionarios.
Este arresto marca un punto de inflexión en las indagatorias, ya que es la primera vez que el dedo acusador de la justicia apunta directamente al entorno más íntimo del poder local. Las autoridades federales han enviado un mensaje contundente: la investigación no se detendrá en los autores materiales, sino que buscará desarticular la red de complicidades que permitió el ataque desde adentro.
Actualmente, Yesenia “N” se encuentra bajo custodia y ha sido trasladada para iniciar su proceso legal, donde se determinará su vinculación oficial a proceso. No se descarta que su testimonio o las pruebas obtenidas tras su captura deriven en nuevas órdenes de aprehensión contra otros servidores públicos o figuras vinculadas a la delincuencia organizada.


