El hallazgo de dos cuerpos en una zona boscosa del municipio de Huauchinango, Puebla, apunta preliminarmente a que corresponden a los dos trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) reportados como desaparecidos desde el pasado 26 de junio en los límites territoriales entre Puebla e Hidalgo.
El descubrimiento ocurrió en el área comprendida entre Texcapa y Nuevo Necaxa, en las inmediaciones de la autopista México-Tuxpan. Al sitio acudieron elementos de distintas corporaciones de seguridad y personal de la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas para el resguardo de la zona y las diligencias correspondientes.
De acuerdo con las investigaciones, los restos mortales se perfilan como los de Adolfo López de 40 años de edad, y Marco Antonio Sarmiento de 60 años. Ambos empleados regresaban de cumplir con comisiones de trabajo en Huauchinango cuando se perdió comunicación con ellos.
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Las versiones recopiladas señalan que uno de los trabajadores presentó una falla mecánica en el vehículo oficial en el que se desplazaba, por lo que detuvo la marcha a la altura del municipio de Acaxochitlán, Hidalgo.
Su compañero acudió al punto para prestarle auxilio; sin embargo, en el lugar ambos fueron interceptados y despojados de sus unidades por sujetos desconocidos, desconociéndose su paradero desde esa fecha.
Días después de la desaparición, las autoridades localizaron los dos vehículos de la empresa paraestatal abandonados en las inmediaciones de Acaxochitlán, a los cuales les habían sido retirados los logotipos institucionales.
Debido a la naturaleza de los hechos y al tratarse de personal e infraestructura de una empresa pública federal, las indagatorias del caso fueron atraídas por la Fiscalía General de la República (FGR), instancia que coordinará las pruebas genéticas y periciales para ratificar la identidad de las víctimas de manera científica.
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Agentes de la Fiscalía General de la República, en coordinación con corporaciones federales y estatales, cumplimentaron órdenes de aprehensión en contra de ocho personas implicadas en el secuestro y homicidio de los dos trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad.
Las detenciones de los ocho sospechosos se llevaron a cabo tras el avance en las investigaciones de campo e inteligencia desarrolladas desde la localización de las unidades oficiales en Acaxochitlán. De acuerdo con las indagatorias de la representación social federal, los asegurados formarían parte de una célula delictiva dedicada al robo de vehículos con violencia y a la extorsión que operaba en los límites entre Puebla e Hidalgo.


