Las principales organizaciones del narcotráfico en México, encabezadas por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Sinaloa, han consolidado un esquema sistemático de robo de vehículos de lujo y unidades de alta gama arrendados en Estados Unidos, con el objetivo de ingresarlos ilegalmente a territorio nacional para utilizarlos en operaciones delictivas y patrullajes.
De acuerdo con un reporte investigativo publicado por el diario Los Angeles Times, el estado de California se ha posicionado como el epicentro principal de este delito, aunque la red de sustracción abarca también zonas metropolitanas e itinerarios aeroportuarios de Texas, Arizona, Nueva York, Chicago y Miami.
El sargento Juvey Mejia, integrante del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD), detalló que las células delictivas priorizan el robo de camionetas de gran tonelaje y automotores todo terreno —especialmente modelos Ram, Ford Raptor, Chevrolet Suburban, así como unidades de lujo BMW y Cadillac Escalade—.
Estos vehículos son altamente codiciados por los cárteles debido a su capacidad motriz para transitar por brechas y terrenos de difícil acceso, además de su utilidad para evadir el cerco de la Patrulla Fronteriza durante el trasiego de narcóticos.
Una vez en México, muchas de estas unidades son modificadas con blindaje artesanal e instaladas con soportes para armamento pesado.
El modus operandi aprovecha los vacíos normativos en los contratos de arrendamiento. Las corporaciones de recuperación de activos señalan que los grupos criminales explotan el lapso que transcurre entre el alquiler de la unidad y el reporte formal de extravío o robo, el cual suele demorarse días hasta que vence el plazo de devolución y las agencias logran contactar al usuario.
Este margen temporal, sumado a las restricciones legales que enfrentan las empresas para monitorear el GPS en tiempo real antes del incumplimiento del contrato, permite a las redes delictivas cruzar los vehículos por las garitas fronterizas hacia México antes de que las autoridades estadounidenses emitan la alerta de búsqueda.
Una vez introducidos a territorio mexicano, los automóviles son matriculados con placas de circulación nacionales clonadas o apócrifas para dificultar su rastreo en retenes, integrándolos posteriormente a la logística de distribución de drogas o al despliegue de sicarios.
Datos de la Patrulla de Carreteras de California (CHP) refieren que, de manera constante desde 2023, la corporación logra asegurar un promedio anual de 850 vehículos robados bajo esta modalidad.
No obstante, estimaciones de firmas privadas de rastreo indican que la cifra de automotores que cruza exitosamente la frontera norte se contabiliza por miles.
Entre las investigaciones recientes, detectives privados documentaron la participación del CJNG en la sustracción de 10 camionetas Ram último modelo decomisadas directamente en las terminales aeroportuarias de Oakland, Los Ángeles y Las Vegas, las cuales fueron trasladadas hasta el estado de Jalisco. En un hecho paralelo, se rastreó la pérdida de seis vehículos Jeep Wrangler en Oakland y Las Vegas, de los cuales cuatro fueron recuperados en operativos de búsqueda.
Asimismo, antecedentes judiciales en el estado de Colorado revelan que autoridades norteamericanas acusaron a 17 integrantes vinculados al Cártel de Sinaloa por el robo de 190 camionetas Ford y unidades Suburban en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional de Denver, cargamento vehicular valuado en casi 10 millones de dólares y destinado a reforzar la estructura operativa de dicha facción en México.
