El testimonio de la activista Margarita López, fundadora del colectivo Buscando Cuerpos en Todo México, expuso la recuperación de aproximadamente mil 600 dientes de leche entre restos óseos calcinados en una fosa clandestina localizada en el municipio de Zacapu, Michoacán, hallazgo realizado durante labores de búsqueda independiente iniciadas en 2021 y con intervenciones que se extienden hasta septiembre de 2026.
Las intervenciones en el predio ubicado al norte de Michoacán comenzaron cuando López detectó una columna de humo emanada de un cerro en Zacapu.
Al ingresar al inmueble —señalado por la activista como un rancho perteneciente a un narcotraficante Sinaloense—, integrantes del colectivo ubicaron un crematorio clandestino bajo árboles de aguacate, donde aún se registraban altas temperaturas por la incineración reciente de restos.
Las labores en la zona enfrentan situaciones de constante riesgo debido a la presencia de grupos armados que despojaron de sus terrenos a los habitantes locales para dedicarlos al cultivo de aguacate.
Actualmente, los Narcotraficantes poseedores de estas huertas impiden el libre tránsito, reaccionando de manera violenta e impositiva mediante amenazas de muerte contra activistas y pobladores.
Esta restricción armada abarca incluso la zona arqueológica de Malpaís Prieto, sitio histórico al que años atrás se accedía sin restricciones y cuyo paso quedó prohibido desde la apropiación territorial por parte de las estructuras delictivas.
A pesar de las hostilidades, las madres buscadoras regresaron a la zona con el apoyo del perito de la Fiscalía General de la República (FGR), Braulio, e implementaron equipo de cribado especializado. Durante el rastreo hallaron fragmentos óseos correspondientes a vértebras, falanges, rótulas y tarsos, además del primer colmillo de un menor de edad.
El hallazgo llevó al colectivo a reducir la luz de malla de las cribas a un cuarto de centímetro para recuperar evidencia de menor tamaño. De acuerdo con los registros de la organización, entre las primeras prospecciones de 2021 y los trabajos llevados a cabo el 22 de septiembre de 2026, se contabilizan alrededor de mil 600 piezas dentales infantiles, indicios de que menores de entre uno y seis años de edad fueron calcinados en dicho crematorio clandestino.
Margarita López fundamenta como hipótesis principal que la presencia de restos infantiles en la estructura de incineración responde a dinámicas delictivas asociadas a la explotación sexual, el tráfico de órganos o la pornografía infantil en la entidad. Los indicios recuperados por el colectivo han sido puestos a disposición de la FGR para los peritajes forenses y análisis de ADN correspondientes.
