Hay crímenes que, por su absoluta desproporción y crueldad, fracturan de golpe la conciencia de toda una comunidad.
En los caminos de tierra de la junta auxiliar de San Salvador Chachapa, en el municipio de Amozoc, Puebla, la indignación y el luto se entrelazaron tras el atroz asesinato de Doña Dominga Pérez Comisario, una abuelita de 82 años de edad que dedicó sus últimos días al trabajo honesto para ganarse el sustento diario.
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Doña Dominga era una figura entrañable en su barrio. Cada mañana salía a las calles a vender cemitas, caminando sin descanso para salir adelante. Sin embargo, la tarde en que regresaba a su hogar con el cansancio legítimo de una jornada cumplida, la barbarie se interpuso en su camino.
En las inmediaciones de la zona conocida como Las Ladrilleras, cerca de la intersección de la calle 7 Oriente y Privada 4 Sur, un hombre la acechó en la penumbra y la interceptó con violencia para exigirle el dinero que llevaba consigo.
Sin oponer la menor resistencia, la humilde comerciante le entregó lo único que poseía: 90 pesos, el fruto entero de sus ventas del día. Pero la sumisión y la extrema vulnerabilidad de la anciana no detuvieron la saña del criminal. Sin piedad alguna, el sujeto tomó una piedra del suelo y la golpeó salvajemente en la cabeza, arrebatándole la vida de manera instantánea antes de darse a la fuga a pie, dejando su cuerpo inerte sobre el polvo de la calle.
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El crimen cobró una dolorosa relevancia nacional luego de que salieran a la luz las grabaciones de cámaras de videovigilancia de la zona. En las imágenes, que rápidamente se viralizaron provocando una ola de rabia e impotencia, se aprecia la figura frágil de Doña Dominga caminando a paso lento por el camino de terracería, ajena a la sombra del sujeto que caminaba metros atrás siguiéndole los pasos antes de perpetrar la agresión. El material audiovisual forma parte ya de los elementos clave utilizados por la Fiscalía General del Estado (FGE) de Puebla para rastrear la ruta del asesino.
La tragedia caló profundo en el corazón de Chachapa. Vecinos, amigos y familiares se reunieron en su humilde vivienda para rendirle homenaje y darle el último adiós entre un mar de flores blancas, veladoras encendidas y lágrimas silenciosas. Organizaciones civiles, como el centro Jóvenes Mendizábal Madrina Ana A.C., se sumaron al clamor popular alzando la voz a través de emotivos comunicados donde exigieron a las autoridades ministeriales que el nombre de Doña Dominga no pase a ser una cifra más en la estadística de la impunidad.
El asesinato de una adulta mayor que solo buscaba llegar a casa tras trabajar honradamente ha dejado una herida abierta en la sociedad poblana. Mientras la Fiscalía mantiene abiertas las indagatorias para identificar y capturar al agresor, la comunidad de San Salvador Chachapa permanece unida en el dolor, recordando la memoria de Doña Dominga y exigiendo que la justicia caiga con todo su peso sobre el responsable de tan insensata barbarie.


