Emma Coronel Aispuro, esposa del exlíder del Cártel de Sinaloa, Joaquín “El Chapo” Guzmán, reapareció públicamente como invitada VIP en el escenario del festival de música regional BelicoFest, celebrado el pasado domingo 12 de julio en California, Estados Unidos. El evento destacó por la interpretación de temas pertenecientes al subgénero de los "corridos bélicos", los cuales hacen apología de las actividades del crimen organizado.
Coronel estuvo acompañada por su amiga personal y exdefensora legal, Mariel Colón, quien actualmente se desempeña en el ámbito de la música regional. Frente a los asistentes, Coronel tomó el micrófono para lanzar un saludo a las comunidades hispanas: "¿Cómo está la gente de México? ¿Cómo está mi gente de Sinaloa, Durango, Michoacán, Jalisco y Guerrero?". Ambas lucieron prendas exclusivas diseñadas por la firma April Black Diamond, marca que ya había vestido a la modelo durante su participación en la Semana de la Moda de Milán en 2024.
Durante el concierto, Coronel interactuó con el público y entonó canciones que hacen referencia directa a la operatividad de células delictivas, el uso de armamento y el tráfico de sustancias ilícitas.
Uno de los momentos que la propia Coronel difundió a través de sus redes sociales fue la presentación del cantante Gerardo Ortiz, quien interpretó el tema “Las Tundras”. La letra de dicha canción versa: "El gobierno anda asustado. No se asusten soy el diablo. Solo cumplo mi trabajo, y mi gente va de frente. Y así vamos coronando... Las drogas y los sicarios. Las armas y grandes carros". Ortiz ha sido señalado de forma indirecta por agencias del orden de EE. UU. por nexos con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Esta aparición se suma al retorno de Coronel a los reflectores mediáticos a finales de 2025, tras el estreno del documental "Casada con El Chapo: Emma Coronel habla", producido por la cadena Oxygen True Crime. En dicha producción, relató aspectos de su infancia en una zona rural de Durango, señalando que el cultivo de marihuana era una actividad común y normalizada en su entorno: "Crecí viendo y creyendo que el gobierno era malo. Es como, o te mueres de hambre o haces lo que tienes que hacer para sobrevivir".
Asimismo, detalló las dinámicas de seguridad extrema que implicaba su relación sentimental con Guzmán Loera, iniciada cuando ella tenía 17 años y él 49:
Logística clandestina: Debía dejar dispositivos de comunicación en su domicilio para evitar rastreos, realizar transbordos continuos entre vehículos y trasladarse en avionetas hacia la sierra.
Maternidad en el exilio: En agosto de 2011, dio a luz a sus hijas gemelas, María Joaquina y Emali Guadalupe, en Lancaster, California, aprovechando su ciudadanía estadounidense para asegurar el estatus legal de las menores mientras Guzmán se encontraba prófugo.
Tras la sentencia de cadena perpetua dictada a su esposo —quien purga su condena en la prisión de máxima seguridad ADX Florence en Colorado—, Coronel afirmó que su prioridad es la crianza de sus hijas y su reconstrucción personal: "Cometí errores, no fui perfecta, pero ya pagué por mis errores, y de lo que soy responsable ahora es de lo que haga de aquí en adelante. Me solidarizo con todas las personas que han perdido a un ser querido... Lo siento, de verdad".
En 2021, la justicia de Estados Unidos imputó a Emma Coronel cargos por narcotráfico y lavado de dinero. Tras declararse culpable de cooperar en el tráfico de estupefacientes y de planificar la fuga de Guzmán Loera del penal del Altiplano en 2015 —ejecutada mediante un túnel subterráneo de 1.5 kilómetros—, su defensa negoció una reducción de condena que fijó su pena en dos años y medio de prisión.
Tras cumplir su sentencia carcelaria y recuperar su libertad, Coronel se encuentra bajo un estricto régimen de libertad condicional supervisada por el sistema judicial estadounidense. Entre las medidas mandatas se encuentran:
- Reportar de manera periódica sus actividades ante un oficial de custodia asignado.
- Mantener un empleo formal con un mínimo de 30 horas semanales.
- La prohibición absoluta de entablar comunicación o relacionarse con personas vinculadas a actividades de carácter delictivo.
