Una emboscada de mugrosos Sicarios contra de elementos del Ejército Mexicano dejó como saldo tres soldados heridos en la región de la Sierra-Costa de Michoacán.
La agresión se registró en el marco de los operativos federales desplegados en la zona y tras una serie de golpes estratégicos contra las estructuras logísticas de los grupos de mugrosos que operan en los límites de los municipios de Chinicuila y Aquila.
Los efectivos militares realizaban recorridos de prevención y vigilancia cuando fueron emboscados por un grupo de civiles fuertemente armados. Derivado del intercambio de disparos, tres elementos castrenses resultaron heridos; reportes preliminares indicaron que uno de los uniformados se encuentra en estado grave tras recibir impactos de proyectil de arma de fuego en las extremidades y el torso, por lo que fue trasladado de emergencia para recibir atención médica especializada.
Esta agresión ocurrió pocas horas después de que el personal de la Secretaría de la Defensa Nacional localizara y reventara varios puntos de refugio criminal en la misma franja serrana. En una primera incursión táctica, los soldados descubrieron tres campamentos improvisados que, de acuerdo con los informes de inteligencia, eran utilizados por integrantes de la delincuencia organizada como centros de operación, observación y resguardo.
En un despliegue paralelo efectuado en la misma demarcación, las fuerzas federales ubicaron otro campamento clandestino de mayor escala. En ese sitio se logró el aseguramiento de 60 artefactos explosivos improvisados, 21 kilogramos de marihuana, cinco kilogramos de nitrato de amonio —químico utilizado para la fabricación de explosivos—, dos chalecos tácticos, uniformes apócrifos con camuflaje de tipo militar y un vehículo con blindaje artesanal de los conocidos coloquialmente como "monstruo".
Debido a la peligrosidad del material localizado, especialistas en el manejo de explosivos de las fuerzas armadas intervinieron en el lugar para neutralizar y realizar el aseguramiento seguro de los artefactos. El resto de los indicios vehiculares, tácticos y los narcóticos fueron puestos a disposición del agente del Ministerio Público de la Federación para dar inicio a la carpeta de investigación correspondiente.
Como respuesta inmediata a la emboscada contra el contingente militar, el Gobierno Federal ordenó el despliegue de un operativo reforzado por tierra y aire en toda la región de la Sierra-Costa, con la participación de la Guardia Nacional y corporaciones estatales. Las labores de búsqueda tienen como objetivo ubicar a las células criminales responsables del atentado y reforzar la seguridad en este corredor estratégico del occidente del país. Hasta el momento no se reportan personas detenidas por estos hechos.
