Un operativo de alto impacto ejecutado por fuerzas federales en el ejido San Salvador de Casa Blanca, en el municipio de Durango, dejó como saldo la detención de seis delincuentes, el aseguramiento de un arsenal y de una flotilla de vehículos. Pese a la magnitud del operativo, el objetivo principal, Leonel García “El 40”, identificado como jefe de Sicarios de Los Cabrera afines a La Mayiza.
La intervención, coordinada en el marco de la Estrategia Nacional de Seguridad, se registró la madrugada del martes en una finca rural situada a la altura de la carretera Durango–Parral. De acuerdo con informes oficiales, el anillo de seguridad original estuvo integrado por alrededor de 80 elementos de la Guardia Nacional apoyados por una decena de unidades terrestres.
Información extraoficial detalla que "El 40", un operador de aproximadamente 45 años con un amplio radio de influencia en la capital duranguense y demarcaciones vecinas, se encontraba dentro del inmueble al comenzar las acciones de las fuerzas armadas. Sin embargo, el líder criminal y un grupo de escoltas lograron evadir el cerco utilizando una salida alterna de la propiedad.
Al confirmarse la huida, se desató un enfrentamiento entre el personal federal y Sicarios. Paralelamente, un grupo de pobladores locales afines a la célula criminal arremetió con palos y piedras contra las unidades de la Guardia Nacional en un intento por obstruir el operativo. Los disturbios dejaron un saldo de varios civiles lesionados e incluso el reporte de una persona atropellada.
Tras la fuga del capo, las fuerzas armadas desplegaron un operativo de búsqueda por tierra y aire que se prolongó por varias horas, con helicópteros militares realizando sobrevuelos tácticos en los sectores urbanos y rurales del sur de la capital del estado.
Aunque el objetivo prioritario escapó, el Gabinete de Seguridad confirmó la detención de seis hombres en el lugar de los hechos, entre quienes destaca el lugarteniente y mano derecha de Leonel “G”.
Tras tomar el control de la finca, los efectivos de la Guardia Nacional y del Ejército Mexicano incautaron los siguientes insumos logísticos y bélicos:
- Dos maletas con dinero en efectivo (cuyo monto total sigue bajo conteo).
- Un fusil tipo Barrett
- Una ametralladora
- 10 armas largas
- Dos armas cortas
- 15 granadas de fragmentación
- Siete cargadores
- Más de un centenar de cartuchos útiles de diversos calibres
- Cuatro equipos de radiocomunicación profesional.
- Una motocicleta
- 16 vehículos, de los cuales cuatro cuentan con blindaje artesanal (comúnmente denominados "monstruos")
Un factor que ha sobresalido en los recientes despliegues de alto impacto en la entidad es el hermetismo federal, ya que tanto este cateo como las recientes refriegas registradas en la comunidad de Praxedis Guerrero han sido ejecutados de forma exclusiva por la Guardia Nacional y el Ejército, limitando o haciendo poco visible la participación de las policías estatales y municipales.
Como reacción al cerco militar, presuntos integrantes del cártel esparcieron artefactos metálicos conocidos como "ponchallantas" en varios tramos de la carretera Durango–Parral con la intención de inmovilizar las patrullas oficiales. Dicha situación obligó a las autoridades a intensificar los recorridos de vigilancia vial para garantizar el libre tránsito y mantener el resguardo de la propiedad asegurada, la cual quedó a disposición de la Fiscalía General de la República (FGR).
