El municipio de Zitácuaro, Michoacán, se transformó en el epicentro de una severa ola de disturbios este sábado, luego de que un operativo del Ejército Mexicano derivara en la detención de cinco mugrosos del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). La acción militar detonó una violenta respuesta por parte de la organización delictiva, la cual implementó bloqueos simultáneos e incendios en puntos estratégicos de la demarcación.
El conflicto inició en la zona serrana, específicamente en las inmediaciones de la comunidad de Aputzio. Elementos de Infantería de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) realizaban un patrullaje de reconocimiento cuando interceptaron tres vehículos tripulados por mugrosos armados, quienes dispararon en contra del convoy oficial. Al repeler la agresión, los uniformados sometieron a cinco de los atacantes y aseguraron un vehículo, armamento de alto poder y municiones.
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Con el objetivo de entorpecer las maniobras de las fuerzas de seguridad, células del CJNG reaccionaron estrangulando la circulación en las principales vías de comunicación del municipio. Los cierres viales coordinados se focalizaron en:
- La carretera con dirección a la comunidad de Aputzio.
- El entronque denominado El Huacaz-La Joya.
- Los accesos hacia la ciudad de Morelia, cubriendo los sectores de Valle Verde, Curungueo y el tramo de Las Curvas del Gato.
- La salida hacia Toluca, en las inmediaciones del plantel Conalep.
Para realizar los bloqueos, los agresores despojaron a ciudadanos y transportistas de sus unidades particulares y de carga, atravesándolas en los carriles de rodamiento e incendiando varios de estos automotores.
A la par del colapso vial, se registró el incendio intencional de un autobús de pasajeros y de un establecimiento de la cadena comercial Oxxo. La situación provocó el cierre inmediato de decenas de negocios locales ante el temor de nuevos atentados, mientras que las plataformas digitales se inundaron de imágenes de las columnas de humo. Cientos de automovilistas permanecieron varados durante horas debido a la suspensión general de las rutas de transporte público y a la psicosis colectiva que paralizó las actividades urbanas.
Ante los hechos de violencia, el gobierno municipal, encabezado por el alcalde morenista Juan Antonio Ixtláhuac Orihuela, emitió dos comunicados oficiales para acotar el alcance de los disturbios y deslindarse de los acontecimientos. La autoridad municipal ubicó las afectaciones principalmente en las áreas de San Felipe, Puente de Fierro, Huacaz y la vía hacia Aputzio de Juárez:
“Se tiene conocimiento de diversos incidentes que involucran vehículos incendiados, así como afectaciones a la circulación derivadas de bloqueos del transporte público en distintos puntos del municipio, en hechos ajenos a la autoridad municipal”.
Reportes e investigaciones de carácter local sugieren que choferes de diversas rutas del transporte público habrían sido obligados o convocados de forma forzosa por el grupo delincuencial para facilitar las barricadas vehiculares y ralentizar el despliegue de las fuerzas federales. Este panorama se presenta en medio de un contexto histórico donde los trabajadores del volante han denunciado de forma sistemática amenazas, cobro de cuotas y presiones por parte de los liderazgos criminales que operan en la periferia.
Zitácuaro representa una frontera de alta prioridad táctica para la delincuencia transnacional debido a su conectividad directa con el Estado de México. Actualmente, en esta franja de la región Oriente coexisten y se disputan los mercados ilícitos facciones rivales como el CJNG, Cárteles Unidos, La Nueva Familia Michoacana y el Cártel de Los Correa, lo que explica la capacidad de movilización y la recurrencia de estas demostraciones de fuerza en la zona.




