La detención de una mujer en el Aeropuerto Internacional Pierre Elliott Trudeau de Montreal, Canadá, ha puesto al descubierto una sofisticada red aérea dedicada al narcotráfico internacional.
Diana Toro Díaz fue interceptada por autoridades migratorias canadienses tras detectar inconsistencias en su documentación; tras una revisión exhaustiva, se confirmó que intentaba ingresar al país utilizando una identidad falsa.
La captura de Toro Díaz ha cobrado una relevancia estratégica para las agencias de inteligencia, debido a que es identificada como la esposa de Alejandro Flores Cacho, el líder de pilotos al servicio del Cártel de Sinaloa.
Según las investigaciones, Flores Cacho coordina una compleja infraestructura de vuelos clandestinos para el trasiego de narcóticos, operando como una pieza clave en la logística aérea de la organización criminal.
Las indagatorias preliminares sugieren que Toro Díaz ya había logrado burlar los controles fronterizos en ocasiones anteriores empleando identidades apócrifas, lo que refuerza la hipótesis de una operación de movilidad transnacional recurrente.
Cabe destacar que tanto ella como su esposo han sido objetivos de las autoridades estadounidenses desde el año 2010, cuando fueron incluidos en las listas de vigilancia internacional por su presunta participación en el transporte de cargamentos de droga vía aérea.
Esa designación bajo la Ley Kingpin conlleva sanciones económicas severas, que incluyen el bloqueo de activos y la prohibición de cualquier transacción comercial o financiera dentro del sistema de los Estados Unidos.
Con este golpe a su estructura familiar y logística, las autoridades canadienses y estadounidenses esperan obtener nuevas líneas de investigación que permitan desarticular la red de aeronaves y pilotos que facilita la evasión de los controles terrestres para el tráfico de sustancias ilícitas a nivel global.
