Luego de casi una semana de intensos ataques de Los Ardillos, fuerzas federales y estatales lograron finalmente ingresar el martes a las comunidades de Xicotlán, Mezcaltepec y Alcozacán, en el municipio de Chilapa de Álvarez, Guerrero. Tras los recorridos de seguridad, las autoridades confirmaron el hallazgo de seis personas asesinadas: cinco hombres y una mujer.
La incursión, integrada por la Guardia Nacional, el Ejército Mexicano y la Policía Estatal, se vio retrasada el pasado lunes debido a un bloqueo encabezado por la organización “Paz y Justicia” en el punto conocido como El Jagüey, lo que impidió el avance del contingente oficial dirigido por el subsecretario Francisco Rodríguez Cisneros. Fue hasta la mañana del martes cuando el personal de la Fiscalía General del Estado (FGE) pudo iniciar las diligencias en la zona de conflicto.
El panorama al entrar a las comunidades reveló la magnitud de los ataques registrados entre el 6 y el 10 de mayo:
- Xicotlán: Afuera de la comisaría municipal fue localizado el cuerpo degollado de un hombre. En la misma localidad, una mujer fue hallada sin vida dentro de su domicilio. Su esposo relató que ella y sus dos hijas menores fueron atacadas a balazos en el campo durante los enfrentamientos del pasado miércoles; las niñas sobrevivieron y fueron hospitalizadas, pero la madre falleció en el lugar y fue trasladada a su casa por su propio familiar ante la ausencia de autoridades.
- Alcozacán: En el paraje Ixtatlalco, peritos localizaron a tres hombres asesinados que portaban equipo táctico y armamento de alto poder, incluyendo fusiles AR-15. Uno de ellos vestía una playera con la leyenda “Policía Comunitaria”, mientras que otro portaba un chaleco con el parche de “Policía”.
- Mezcaltepec: En el punto conocido como Chautipan, se encontró a un hombre de aproximadamente 35 años ejecutado con el denominado "tiro de gracia".
Además del levantamiento de los cadáveres, los representantes gubernamentales sostuvieron reuniones con familias que han sido desplazadas por la violencia o que permanecían atrapadas en sus hogares debido al asedio de los grupos criminales. Los pobladores denunciaron que los tiroteos fueron constantes y que la ayuda institucional tardó días en llegar debido a los cercos impuestos por civiles armados en las vías de acceso.
Personal del Servicio Médico Forense trasladó los seis cuerpos a la capital, Chilpancingo, para realizar las necropsias de ley. Mientras tanto, la zona permanece bajo resguardo militar para prevenir nuevos brotes de violencia, aunque el clima de tensión e incertidumbre entre los habitantes de la Montaña Baja persiste ante la fragilidad de la tregua impuesta por la presencia oficial.
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