Un nuevo caso de violencia contra personal de vigilancia privada se volvió viral en redes sociales, luego de que se difundiera un video que muestra la agresión sufrida por un guardia en el sector de Valle Poniente, en el municipio de Santa Catarina, Nuevo León.
Los hechos, captados por cámaras de seguridad el pasado lunes 2 de marzo alrededor de las 13:50 horas, han generado una fuerte condena colectiva debido a la naturaleza injustificada del ataque y al comportamiento del agresor, quien arremetió contra el trabajador mientras este cumplía con sus funciones de registro.
De acuerdo con las imágenes, el altercado se originó cuando el vigilante procedió a tomar una fotografía a un vehículo que ingresaba al fraccionamiento, una medida de control estándar en diversos accesos residenciales.
Esta acción provocó la ira inmediata del conductor, quien descendió de su unidad para encarar al empleado. Durante la confrontación, el sujeto arrebató una tableta electrónica propiedad de la caseta e inició una serie de insultos, cuestionando el motivo del registro fotográfico a pesar de que el guardia intentó mantener la calma y le advirtió que todo estaba siendo grabado por el sistema de circuito cerrado.
Pese a la advertencia y al intento de mediación de un segundo hombre que se encontraba en el sitio, el agresor lanzó varios golpes directos al rostro del vigilante. Tras la difusión del material, la comunidad digital identificó que el atacante vestía una prenda con logotipos del gimnasio de boxeo Smokin Fist.
Ante el señalamiento, el centro deportivo emitió un comunicado oficial a través de sus plataformas digitales para deslindarse categóricamente del individuo, informando que este ya no forma parte de su comunidad ni representa los valores de la institución.
El gimnasio precisó que el sujeto ya se encontraba bajo revisión previa debido a conductas contrarias a sus reglamentos internos y confirmó su expulsión definitiva de las instalaciones.
En su mensaje, la institución deportiva subrayó que el boxeo es una disciplina basada en el respeto y el autocontrol, rechazando cualquier acto de violencia fuera del ring.
Hasta el momento, no se ha confirmado si la víctima ha interpuesto una denuncia formal ante las autoridades competentes para que se proceda legalmente contra el agresor por el delito de lesiones.
