SALTILLO, COAHUILA. – Tras más de una década de incertidumbre, las fiscalías de Nuevo León y Coahuila confirmaron la identificación de los restos mortales de Javier Alejandro Martínez Valdez, hijo del empresario conocido como “El Rey del Cabrito”, quien permanecía desaparecido desde abril de 2015. El hallazgo, logrado mediante técnicas avanzadas de genética forense, pone fin a una búsqueda incansable emprendida por la familia del joven.
La resolución del caso fue posible gracias a un exhaustivo cotejo genético coordinado entre la Fiscalía General de Justicia de Nuevo León y la Fiscalía General del Estado de Coahuila. Las instituciones realizaron comparativas entre los perfiles de restos humanos resguardados en servicios forenses y las muestras biológicas proporcionadas por los familiares directos del joven.
Según los reportes oficiales, los restos de Martínez Valdez habían sido localizados años atrás, pero al no ser reconocidos en su momento, fueron enviados a una fosa común. Fue la reciente revisión de registros forenses y bases de datos de ADN lo que permitió establecer la coincidencia que confirmó su identidad de manera científica.
Javier Alejandro residía en Saltillo cuando se perdió su rastro hace 11 años. Desde entonces, su familia mantuvo gestiones constantes ante las autoridades y colectivos de búsqueda. Con esta confirmación oficial, se procede al cierre del registro de persona desaparecida que se mantenía vigente desde 2015.
A través de redes sociales, Olga Martínez Valdez, hermana de la víctima, compartió un emotivo mensaje en el que confirmó la noticia y agradeció el compromiso institucional:
“Hoy queremos agradecer a la Fiscalía de Nuevo León en coordinación con la Fiscalía de Coahuila por su trabajo y esfuerzo; por su compromiso para encontrar los restos mortales de nuestro hermano y llegar a tener un cierre a esta incansable búsqueda”, expresó la familia en un comunicado público.
Este caso destaca la importancia de los convenios de colaboración entre fiscalías estatales para resolver expedientes de larga data. El intercambio de información genética permite que restos bajo resguardo de servicios periciales puedan ser restituidos a sus familias, incluso años después de haber sido inhumados en calidad de desconocidos.
Tras la notificación oficial, los familiares han iniciado los trámites legales para la recuperación de los restos y la realización de los servicios funerarios correspondientes.
